Nicolás Romero, México.- En México más de 46.8 millones de personas son pobres, de acuerdo a las cifras que presentó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) 2023, situación que repercute en la vida, alimentación y estudio de los niños, lo que se refleja en las mismas estadísticas del instituto público donde, dos de cada cinco menores de edad en nuestro país viven en situación de pobreza, lo que representa que el 47.5 % de los niños menores de 11 años vivan en pobreza, uno de cada cinco presenta carencias por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad, uno de cada 10 presenta rezago educativo y, que uno de cada ocho está en situación de trabajo infantil, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi) 2023.

Lo anterior, a pesar de que el gobierno ha destinado considerables sumas de recursos para abatir la pobreza: el pasado 25 de enero, el secretario técnico del Gabinete de la Presidencia y coordinador general de Programas para el Bienestar, Carlos Torres Rosas, informó que durante el gobierno de la Cuarta Transformación se han invertido 2.73 billones de pesos, hasta este 2024 a favor, en promedio, de 27 millones 970 mil 133 personas; cifras que resaltó el presidente Andrés Manuel López Obrador, beneficiarán al 79 % de las familias en México al recibir al menos un programa, como se puede constatar en la página https://lopezobrador.org.mx/
Sin embargo, “por las calles del país se ven personas de la tercera edad, con andar pausado y mirada triste, vendiendo dulces o alguna otra mercancía”, testimonió el dirigenteantorchista en Nicolás Romero, Héctor Javier Álvarez Ortiz. Pero lo más grave ante un desempleo que afecta a 1.6 millones de mexicanos: un trabajo por el que reciben un salario mínimo cerca de 20 millones de personas; una inflación del 7.82% y del 4.66 % en el 2022 y 2023 respectivamente, según los datos del Inegi. “También vemos a niños y niñas, en los semáforos, hacer malabares o vender dulces, actividades con las que se se ganan la vida como lo hacen aquellos que trabajan en algún comercio, en el campo, en empresas mineras, en la construcción, en el sector de servicios o en el hogar”.
La encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2022, publicada por el Inegi en octubre del 2023 señaló que el 23.1 % de los menores de edad en el país laboran en alguna actividad, lo que significa que 3.7 millones de niños trabajan en nuestro país; el 31.5 % por gusto o por ayudar a sus padres, el 22.7 % porque en su hogar necesitan el aporte, el 15.2 % por aprender un oficio y el 12.2 % para pagar deudas, de acuerdo con la información publicada por la página del periódico El Economista.
Para la fundación Save the Children la explotación infantil es un término que incluye tanto el trabajo forzoso hasta la explotación sexual, mismas que tienen como causa la pobreza, la discriminación y la falta de políticas sociales y de acceso a una educación adecuada y de calidad.
El Inegi informó que, en el último cuatrimestre del 2022, 280 mil 899 niñas y niños no asisten a la escuela, lo que representa el 2% de la población infantil en México y que, del total de niños y adolescentes con ocupaciones, 1.1 millones no se presentan a la escuela.
Para Martina Rodríguez, madre de familia que sola sostiene su hogar, es muy importante la aportación económica que hace su hija de 14 años, quien por las tardes vende gelatinas y flanes de negocio en negocio y los sábado trabaja como mesera en un puesto de tacos de tianguis: “es una necesidad que mi hija trabaje, es que lo que yo gano no me alcanza para cubrir los gastos de alimentación, agua, luz, gas y además hay que pagar los pasajes para que vaya a la escuela. Hace seis años el gobierno federal nos ayudaba con los gastos escolares, pero desde que está López Obrador no los tenemos porque no tenemos acceso a los apoyos sociales”.

“El que mi hija me ayude en los gastos, es una fortaleza porque además de que se enseña a trabajar, no esta de ociosa como tantos jóvenes, que ya sea por las amistades andan en la calle, viven en la vagancia y propensos a los vicios y a la delincuencia. Si yo tuviera un trabajo mejor pagado viviríamos mejor y mi hija no tendría que trabajar, su única obligación sería estudiar para ser una profesional”.