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Y después de las elecciones… ¿Qué?

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Maricela Serrano Hernández

El pasado 4 de junio realizamos el ejercicio democrático de elegir al que será el nuevo gobernador del Estado de México. Ha sido una elección realmente competida. Observamos a un pueblo que salió a votar descontento y en algunos casos, enojado por la crisis económica y social que atravesamos, pero por desgracia no conscientes de su papel histórico y en muchos casos desdeñando su voto.

Considero que es fundamental enderezar el trabajo político y darle un nuevo rostro a la tarea tan noble de hacer política. En el Estado de México, el señor Alfredo del Mazo Maza tiene la gran responsabilidad de corregir muchos de los problemas que nuestros conciudadanos ven como conflictos, muchos de ellos propios del PRI.

Por eso, surgen las preguntas: ¿cómo puede el señor gobernador electo del Estado de México retener y reconquistar el consenso mayoritario de nuestro pueblo? ¿Alfredo del Mazo Maza tendrá la capacidad y el deber de gobernar verdaderamente para el pueblo?

Las preguntas anteriores nos exigen ir a nuestras convicciones más profundas y recordar, por un lado, que no queremos que la política estatal y nacional siga siendo vista como fuente de enriquecimiento personal, a espaldas y aun en contra de los legítimos derechos de la gran mayoría. Por eso, creemos que si el licenciado Alfredo del Mazo viene con los legítimos intereses de un verdadero demócrata, tendrá que reorientar la vida económica y política hacia los intereses populares, esencia y razón de todo gobierno. Y que si verdaderamente ama al Estado de México y desea ir duro y con todo, debe resarcir los intereses de los más pobres y necesitados de nuestro Estado.

Por otro lado, todos debemos tener claro que la democracia no se ejerció solo el 4 de junio y ya, sino que ella debe ser un ejercicio continuo y constante de participación social, que debe tener como finalidad construir un nuevo modelo de sociedad, en el que la gran mayoría, que son pobres, tengan acceso a los bienes que les dignifican su existencia. Suceso que no ocurrirá sin la participación continúa de todos los miembros del mismo. Por lo tanto, debemos cobrar conciencia de nuestra participacion, de no reducirla al voto y estar a la espera de que cumplan sus promesas de campaña. ¡No!, debemos ejercitar nuestro derecho a la organización y petición, y ser los principales vigilantes de que se cumpla lo prometido. No podemos solo esperar, debemos actuar.

Nuestra participación permitirá que se escuche nuestra voz y haya verdaderamente una reorientación de la política económica, de modo que dejen de privilegiarse los intereses de los poderosos de manera voraz y egoísta, sean escuchados los reclamos de justicia social y se hagan realidad la redistribución equitativa del ingreso y acceso a éste por parte de las grandes masas populares. En otras palabras, el ejercicio democrático y la participación del pueblo, no puede reducirse solo a un día de elección; por el contrario, debe ser un trabajo y un ejercicio cotidiano en la vida consciente del pueblo que se organiza, se une y lucha por instaurar las condiciones que den origen a la sociedad nueva.

En ese ejercicio democrático y de participación social debemos estar atentos y dar seguimiento a las gestiones que se han realizado en pro de nuestro municipio, porque Antorcha del Estado de México, y en particular Antorcha Ixtapaluca, aportó su voto al triunfo del gobernador electo y queremos obras de beneficio social que eleven la vida del pueblo, por ejemplo: 1) que se construya el Metro para la Zona Oriente, que tendrá un beneficio que caerá directamente al bolsillo de la gente pobre, al medio ambiente y a una mejor comunicación con la Ciudad de México; 2) requerimos la construcción del Puerto Seco, alternativa real de empleo para Ixtapaluca y la zona de volcanes; 3) requerimos una mejor distribución del presupuesto y que el estado nos asigne un presupuesto que corresponda a la cantidad real de habitantes de Ixtapaluca; 4) no cesaremos de exigir más y mejores centros de salud que atiendan a la población los siete días de la semana y las 24 horas de cada día; 5) beca de transporte a estudiantes, por lo menos del 50%, que ayuden en la economía tanto de jóvenes preparatorianos como de universitarios; 6) la creación de un gran campus universitario que se encuentre en la zona oriente y que les permita a nuestros jóvenes tener acceso a la educación; 7) la construcción de una ciudad salud que vendrá a resolver un verdadero problema de salud pública; 8) mejorar la infraestructura de educación superior que brinde educación de calidad; 9) la infraestructura hidráulica es urgente en el municipio para evitar inundaciones; 10) requerimos una vía alterna a la avenida Cuauhtémoc que ayude a agilizar la circulación vial.

El mayor peligro que corre el pueblo es volverse indiferente ante la realidad de opresión, explotación y pobreza voraz que sufrimos como pueblo trabajador. Por eso, el ejercicio de la democracia es una tarea que comienza con la conciencia y la responsabilidad participativa de las amas de casa, de los trabajadores que luchan día a día por llevar el sustento a sus familias; con la participación valiente y organizada de los estudiantes y todos los estratos de las clases populares que reorientan su descontento a través de una lucha organizada y participativa.

Luchemos juntos para que, una vez pasado el proceso electoral, continuemos en la construcción de la unidad popular; que no dejemos de luchar, pues ningun político por sí solo va a cambiar las condiciones que tenemos. La historia demuestra que solo con la participacion de la mayoria de los trabajadores, de los desposeídos de la tierra, podremos cambiar los males sociales.

Por eso decimos después de las elecciones: ¡a seguir luchando!, ¡a seguir avanzando en la organización de los pobres de México!, para continuar poniendo los cimientos de los cambios estructurales que permitan que las clases populares tengan un empleo con un salario suficiente para sus necesidades personales y las de sus familias, además de vivienda digna, caminos que agilicen su comunicación, escuelas de todos los niveles educativos, centros de salud con medicinas, así como el suficiente bienestar y la seguridad social para tener una vida digna.