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Gobernador de Morelos alienta represión a Antorcha

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Laura Castillo García

Vocera del Movimiento Antorchista en el Estado de México

El común denominador de los gobiernos demagogos que llegan al poder con promesas de trabajar para la ciudadanía, pero que bien pronto se olvidan de ella y lo único que hacen es velar por sus intereses personales y de grupo, es que no toleran ni un ápice los reclamos de sus gobernados para que cumplan las promesas que hicieron en momentos de campaña, y de cierta vulnerabilidad, pero que pasados esos momentos se olvidan de ellas.

Sin diferencia de colores partidarios, los gobernantes divorciados de sus gobernados ahora ya no aplastan a sus críticos con golpes y cárcel -como en su momento lo hizo Porfirio Díaz con los hermanos Serdán, quienes bajo los ideales de libertad y democracia fueron los primeros mártires de la Revolución Mexicana por luchar por un cambio en México-, sino que primero lo hacen a través de la calumnia que provoca el desprestigio y la maledicencia pública del injustamente señalado.

Es el caso del gobernador del estado de Morelos, Graco Ramírez Abreu, quien desde que llegó al puesto (el 1 de octubre de 2012) ha ejercido una política llena de demagogia y mentiras, que tiene a la entidad sumida en la violencia y la miseria, y tanto que el Frente Amplio Morelense (FAM), que agrupa a 100 organizaciones sociales, exige la destitución del funcionario por “violación sistemática de los derechos humanos de la ciudadanía, de los derechos colectivos de los pueblos originarios y por sostener la mentira como eje de gobierno”.

El año pasado se caracterizó por la denuncia persistente en contra del perredista Graco Ramírez, a quien se le acusó de desaparecer 117 cuerpos que fueron encontrados en fosas clandestinas de Tetelcingo; de afectar con megaproyectos a los pueblos originarios; de amenazar y asesinar abogados y de golpear al poeta Javier Sicilia, miembro prominente del FAM, por haberse plantado frente al Palacio de Gobierno en demanda de la destitución del gobernante.

El Movimiento Antorchista y su dirigente estatal, la ingeniera Soledad Solís Córdova, también son víctimas de despotismo y represión superlativos pues el gobernante perredista no solo niega mejores condiciones de vida a miles de morelenses -a través de dotar a sus comunidades de obras y servicios-, sino que ha llegado a violar el derecho de libre tránsito de la líder estatal antorchista al negarle el acceso al mayor edificio público morelense, ¡al Palacio de Gobierno!, pues cuando llega a la puerta inmediatamente se instala una numerosa valla de policías estatales que con actitud hosca le cierran el paso como si protegieran una propiedad privada en la que hay derecho de admisión.

El artículo 11 de la Constitución Política federal señala que “Toda persona tiene derecho para entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes.”, siempre y cuando no haya alguna limitante judicial.

Si esta libertad general de transitar por territorio mexicano lo valida la Carta Magna de la nación, definitivamente también aplica a edificios públicos que, además de que son sostenidos con dinero público, son los lugares desde donde se ejercen las funciones administrativas delegadas, a través del voto, a los gobernantes.

Pero esa es apenas una agresión de la represión general orquestada desde el Palacio de Gobierno de Morelos. El perredista Graco Ramírez también desató una burda campaña de mentiras, de calumnias en torno a la dirigente estatal antorchista: además de acusarla de enriquecimiento ilícito porque recibe un sueldo producto de su trabajo de regidora (cosa más absurda, como si él no recibiera un sueldo por ser Gobernador), también la acusó de ser parte de un supuesto “nepotismo”, solo por ser sobrina segunda del líder nacional antorchista, Aquiles Córdova Morán. Nada más alejado de la realidad: Soledad Solís Córdova fue electa representante antorchista en el estado de Morelos, por voto directo emitido por cientos de militantes antorchistas reunidos para el efecto, mismos que evaluaron resultados políticos, no discursos, ni figura ni sangre, sino únicamente resultados políticos de dos años de trabajo anterior, a diferencia del perredista Graco Ramírez, a quien lo eligieron gobernador de Morelos gracias a la imagen que le construyeron de “izquierdista de pura cepa”, pero que en realidad es un demagogo y represor “de pura cepa” con quien no comulga con sus ideas.

Dentro de pocos meses se irá Graco Ramírez de Morelos pero le queda a deber mucho (y no hablamos de los siete mil millones con los que endeudó al estado para dizque aplicar en servicios, educación y obra pública, que por cierto los morelenses no saben dónde están aplicados), sino en términos de administración democrática e incluyente; por el contrario, las características esenciales del gobierno del perredista Graco Ramírez, son las mentiras, la descalificación y represión a organizaciones sociales, como es el caso del Movimiento Antorchista de Morelos y su dirigente Soledad Solís Córdova.