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Aplicación masiva de pruebas Covid-19: menos contagios, menos muertes

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Por: Laura Castillo García, Vocera del Movimiento Antorchista en el Estado de México

Independientemente de si están manipuladas las cifras de contagios y muertes por Covid-19 que diariamente entrega al país el doctor Hugo López Gatell, subsecretario de Salud encargado de la atención de la pandemia, el caso es que México ya llegó a tener más de 50 mil muertos por el virus y más de 500 mil contagiados que derivarán en más contagios y más fallecimientos.

Desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador manifestó su necedad al no querer reconocer la gravedad del coronavirus y llamó a los mexicanos a salir a la calle y a no hacer caso a lo que decía su propio gabinete de salud, las  voces críticas de este país cuestionaron su actitud y, poco tiempo después, también criticaron la falta de estrategias gubernamentales para contener los contagios y, por tanto, los fallecimientos por esa causa. A pesar de ello, ni el presidente López ni el doctor López Gatell hicieron caso de seguir la estrategia de aplicar pruebas masivas para detectar el virus, aislar a los enfermos y, con ello, romper la cadena de propagación del virus y, por tanto, de contagios.

La falta de claridad científica, de visión y voluntad políticas del gobierno de López Obrador, ahora tiene al país en el nada honroso tercer lugar del mundo en lo referente a fallecidos y, seguramente, pronto lo tendrá en un deshonroso primer lugar en la violación del derecho inalienable de la libertad de expresión, toda vez que todos los que seguimos viendo las conferencias mañaneras del presidente López -a pesar de nosotros mismos y poniendo en serio riesgo nuestra salud mental-, nos hemos dado cuenta del acoso a que constantemente somete a medios de comunicación y reporteros que se atreven a cuestionar cualquier punto de su gobierno.

A pesar de su discurso de respeto de los derechos fundamentales, y siempre anteponiendo su frase preferida de “con todo respeto”, acusa y descalifica a los reporteros incómodos hasta lograr que los corran de los medios de comunicación en que laboran. Para muestra dos botones recientes: el pasado miércoles me enteré que a un analista política ya no le publicarán sus textos semanales en un importante diario y otro más se va del país porque se convertirá en corresponsal luego de que fue director de otro importante medio. En los hechos, López Obrador pisotea el que es derecho fundamental e inalienable a la libre expresión. Es más, el mismísimo secretario de Medio Ambiente, Víctor Manuel Toledo,  no solamente denunció que la 4T “está llena de contradicciones y existe una lucha de poder al interior del gabinete”, también dijo que gente del mismo gabinete no está de acuerdo con las decisiones del presidente pero que tienen temor de las reacciones de este. O sea, más violacion a la libertad de expresión.

No ostante, a pesar de la persecución presidencial y el constante pisoteo a la libertad de expresión, en México todavía quedan voces críticas y objetivas que nos explican la grave realidad por la que atraviesa el país, sino que también hay voces que plantean soluciones, que es lo más importante.

Es el caso del gobierno municipal de Chimalhuacán, Estado de México, quien ante la falta de insumos sanitarios para que el personal médico de los hospitales General y San Agustín levantó la voz y realizó manifestaciones de protesta ante las instancias estatal y federal para que tanto el gobierno del Estado de México como la presidencia de la república le proporcionaran herramientas para dar la batalla en contra del Covid-19. Luego de dos meses de protestas públicas, y respaldado por organizaciones sociales agrupadas en el Proyecto Nuevo Chimalhuacán, el alcalde de ese municipio, Jesús Tolentino Román Bojórquez logró el material médico de protección solicitado y la aprobación, por parte del gobierno mexiquense, de 6 mil 477 mil pruebas Covid-19; antes, la alcaldía ya había aplicado mil pruebas, las cuales fueron pagadas por el mismo gobierno municipal. Esas 7 mil 477 pruebas fueron aplicadas, sin distinción, a la población sospechosa de contagios y a los que tuvieron contacto con ellos.

Han sido del todo favorables los resultados de la aplicación masiva y gratuita de pruebas Covid-19: en el mes de abril, Chimalhuacán se encontraba entre los primeros cinco municipios de la entidad con mayor número de contagios y defunciones; hoy, a principios del mes de agosto, se encuentra en el séptimo lugar con menos de 2,000 casos confirmados y 215 defunciones entre una población de 720 mil 207. Así, un pequeño municipio marginado de la Zona Urbana de la Zona Metropolitana, le está poniendo la muestra al gobierno de López Obrador acerca de que con la aplicación masiva de pruebas Covid-19, hay menos contagios y menos pérdidas de vida.

Por esos exitosos resultados, el municipio encabezado por un probado militante del Movimiento Antorchista Nacional, seguirá aplicando pruebas gratuitas durante todo el mes de agosto, 200 diariamente, a fin de seguir detectando oportunamente el virus SARS- CoV-2, inhibir contagios masivos en comunidades vulnerables y romper la cadena de transmisión de contagios. En Chimalhuacán es fundamental detectar oportunamente el contagio y aplicar los tratamientos médicos adecuados para salvar la vida de la gente.

Chimalhuacán no se queda tan solo en la aplicación gratuita de pruebas Covid-19: a la gente que da positivo al coronavirus, primero la aisla, luego le proporciona el tratamiento médico adecuado y, de ser necesario, la apoya con alimentos. Además, da seguimiento a familiares o personas con las que los contagiados tuvieron contacto directo, toda vez que el 70 por ciento de los casos positivos es asintomático, lo que pone en peligro a toda la gente que la rodea. En resumen, Chimalhuacán ha bajado el número de contagios al pasar del 24 al 13 por ciento de casos positivos y sigue en la lucha para que este porcentaje llegue a cero. Eso, señor presidente, es ir aplanando la curva, lo demás es demagogia.

Con estas acciones, el municipio de Chimalhuacán, al que desde hace dos años le recortaron las participaciones a que tiene derecho, atiende a su población, con sus propios recursos y apoyos que ha conseguido por medio de la lucha social, y está rompiendo la cadena de contagios y propagación del Covid-19. Así, pues, con acciones concretas y dejando a un lado la demagogia, protege a su población. ¿Seguirá este ejemplo el presidente López Obrador? Lo dudo, es tan necio que seguirá sin estrategias para combatir la pandemia.