Benito Ramírez Espíndola, creador del día de la bandera

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    Viñeta de Alfonso Lara González

    P e r s o n a j e s

    Por: Alfonso Lara
    Por: Alfonso Lara

    Este 2015, se conmemora el LXXX Aniversario del Día de la Bandera, y el Banco Nacional de México, S.A., está ligado a este hecho trascendental de nuestro país.

    En 1979, siendo colaborador de nuestro periódico institucional, conocí un personaje importante para nuestra historia, porque el día 24 de febrero de 1935, un auténtico patriota, empleado de la sucursal Merced, instituyó esta fecha gloriosa para rendirle los justos honores a nuestra bandera nacional.

    A 36 años de distancia, recuerdo a don Benito Ramírez Espíndola, quien ya jubilado de su trabajo, me recibió en su casa de la calle de Las Cruces, en la Merced, Distrito Federal; donde vivía acompañado de su único hijo, su nuera y sus nietos, siendo también muy reconocido y saludado familiarmente por vecinos, empleados y altos funcionarios de la banca y la política.

    Recordaba su niñez despojada de sus padres, y en esa orfandad se despertó en él, el amor por nuestra Patria, sentimiento noble que le ayudó a crecer como un hombre de bien. Tenía casi 30 años de edad, cuando luchó con coraje contra la soterrada indiferencia que tenía nuestro pueblo por su bandera tricolor.

    Con envidiable memoria para su ya avanzada edad, voz cansada y ojos llorosos por la emoción, me platicó cómo nació el pabellón nacional:

    Bandera Nacional

    -“Nuestra bandera nació, cuando en plena lucha contra el ejército realista, le fue enviado a Vicente Guerrero su propio padre para que lo convenciera que depusiera las armas y ya no siguiera combatiendo, entonces Vicente Guerrero formó a las tropas insurgentes y les dijo: “Veis ese anciano que está ahí, es mi padre y viene en nombre del virrey para decirnos que dejemos las armas. Pero no, la Patria es primero…”.

    Mirando Agustín de Iturbide que Guerrero no cedía, se le unió el 10 de enero de 1821. Se encontraron los dos ejércitos y allí, en el Valle de Acatempan, se dieron el histórico abrazo con lo cual se acabó la guerra de Independencia. Ambos ejércitos se unieron, convirtiéndose más tarde, por órdenes de Iturbide, en el ejército de las tres garantías.

    Abrazo Acatempa

    Marcharon para Iguala, donde se formó la bandera de esas Tres Garantías; Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide, ordenaron al sastre y barbero José Magdaleno Ocampo, que uniera los tres colores de la bandera, el 24 de febrero (fecha, en que don Benito luchó por instituirlo como su día).

    Así; al consumarse la Independencia, los mexicanos usaron nuestra bandera tricolor de manera muy breve, para después, dolorosamente, dejarla en el olvido.

    La bandera lleva tres tributos que el pueblo desconoce u olvida: el blanco simboliza la religión, el verde la independencia, la soberanía, el valor, la dignidad de la hombría de todos los mexicanos, y el rojo, la unión de mexicanos y españoles, como fin de la dominación.”

    Ramírez Espíndola conocía perfectamente la historia de México, la saboreaba, la analizaba… En su casa tenía un nicho apostado en un lugar de honor, donde guardaba las banderas otorgadas por el Estado Mayor con las que desfilara un sinnúmero de ocasiones, y me mostró orgulloso el primer lábaro patrio de manta hecho por él.

    Verdaderamente compartí su legítimo orgullo, al ver la banda tricolor que cruzara el pecho de Vicente Guerrero, obsequiada por el Heroico Cuerpo de Defensores de la República, el 24 de febrero de 1941, en un acto solemne en el Teatro Hidalgo.

    Benito Ramírez Espíndola
    Benito Ramírez Espíndola

    Y me contó, cómo le nació la idea de fundar este día:

    -“En 1934, noté que en las celebraciones cívicas la bandera estaba ausente. El primero de mayo, la bandera roja de los trabajadores era izada con miles de cohetes. Y si la Patria es nuestro hogar, nuestra familia… cómo entonces se olvidaban de nuestro símbolo supremo -pensaba yo-.

    Ese mismo año, el 15 de septiembre, estando de paseo con un amigo, en la avenida Independencia, en Veracruz; nuevamente me conmocionó el hecho de no ver la bandera.

    Y el día 18 que llegué a mi sucursal Merced, comenté con los muchachos de cuenta corriente, mis observaciones sobre el olvido en que se tenía a nuestra bandera, y les dije:

    ¡Vamos a hacer algo, pero ya!…

    Para esto, la sucursal era la única con la gloria grandísima de tener la bandera nacional, porque todo empezó allí.

    Ya animado por fundar el Día de la Bandera, platiqué con los comerciantes aledaños a la sucursal, exponiéndoles mi idea. Entonces era jefe de correspondencia y cobrador.

    José Magdaleno Campo, creador de la Bandera de las Tres Garantías el 24 de febrero de 1821
    José Magdaleno Campo, creador de la Bandera de las Tres Garantías el 24 de febrero de 1821

    El 24 de febrero de 1935, los cité en mi casa; éramos 14 muchachos los que nos reunimos desde las seis de la mañana, hasta las seis de la tarde de ese día, tiempo durante el cual rendíamos honores y hacíamos guardia a una bandera que yo mismo hice y que coloqué en una mesita. Extendíamos la mano sobre el lienzo tricolor y jurábamos: Señora, tú serás la única bandera para México, ¡te defenderemos hasta con nuestra sangre!

    Después de las seis de la tarde, la arriábamos y la guardábamos en un ropero que todavía tengo, para culminar el festejo con una sencilla comida.

    A partir de esa fecha le rendimos honores. Año tras año, peregrinábamos por diferentes periódicos de la ciudad, para que difundieran nuestro propósito, pero nos tomaban de locos.

    Más tarde nos ayudó un amigo abogado, que nos puso en contacto con el escritor José Trinidad Mata, él nos dio su apoyo y se unió a la causa. Entonces se propagó la idea que naciera nuestro Comité Nacional Pro Día de la Bandera.”

    Después de tal respuesta y ganada la batalla, me enseñó algunas de sus fotografías, donde se observa su figura quijotesca, larga y lacónica, vestida con uniforme de traje y corbata negros, camisa y guantes blancos, acompañando a nuestro símbolo patrio desde el corazón de la ciudad, hasta el jardín de San Fernando donde están las estatuas de Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide. Ocupando un lugar distinguido, se le miraba junto al ex-presidente Manuel Ávila Camacho en una de sus fotos del recuerdo.

    Este fue, a grandes rasgos, el relato en el que aparte de celebrar este día 24 de febrero, también honro la memoria de don Benito Ramírez Espíndola, mexicano ejemplar, romántico -y loco para algunos-; quien veneró y amó hasta el último día de su vida nuestra bandera nacional, para ejemplo de tantos políticos que debieran saber hacerlo honrosamente.

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