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Fuente: Pintor Gustav Klimt, Detalle de Sea serpents IV (1907/08)

“Cuerpo y Salud”

 [Parte II]

 Donovan Casas Patiño

Alejandra Rodriguez Torres.

El cuerpo se constituye en una atmosfera de presente-ausente, “y al mismo tiempo pivote de la inserción del hombre en el tejido del mundo y soporte sine qua non de todas las prácticas sociales; solo existe, para la conciencia del sujeto, en los momentos en que deja de cumplir con sus funciones habituales, cuando desaparece la rutina de la vida cotidiana o cuando se rompe el silencio de los órganos” (Le Breton 1990:124)

Así la conformación de sentido del cuerpo a partir de la intersubjetividad y la interacción lleva a concebir el cuerpo como un sistema de símbolos, como una construcción social y cultural y de conocimiento de la sociedad. Es decir; la situación social se revela en el cuerpo y lo enmarca en patrones de actuación, da forma a su realización concreta; así, el cuerpo se convierte en un símbolo de la situación. Moreno nos ayuda a comprender mejor esto, ella nos plantea que, “si pensamos entonces en el carácter simbólico del cuerpo, el sujeto se expresa simbólicamente en su corporeidad; es decir manifiesta sus pensamientos emociones, deseos, sentimientos, afecciones, e incluso las vicisitudes de su desarrollo vital, en formas y procesos de significación materializados en expresiones simbólicas.”  (Moreno, 2010:152)

El cuerpo es el resultado de la construcción social del medio, no pertenece al sujeto sino al contexto, es la emisión de una totalidad que conocemos como sociedad (Campos, 2010). Cuando la persona reconoce, asume y aprueba su cuerpo es cuando tiene conocimiento de él, toma conciencia de su corporeidad y es capaz de comunicarse a partir de él. Supone el hecho de encontrarnos y enfrentarnos con el mundo, con el otro, con un régimen de sentido y un modo de construir, a partir de regularidades heredadas y asumida nuestra propia realidad.

En la corporeidad descansan las raíces de la individualidad, de la intimidad y del sentido de la moral, que se proyecta en la inviolabilidad de la personalidad, el mundo donde la privacidad, integridad, respeto y confidencialidad se hacen patentes. Menciona Moreno al respecto: “tomar conciencia de nuestro cuerpo no es solo la experiencia de lo que sentimos a través de él, sino el conjunto de significaciones que a partir de él atribuimos al mundo, insertos en un juego de reconocimiento recíproco con los otros”. (Moreno, 2010:152)

Es decir; la experiencia de lo que percibimos a partir de ese cuerpo al tiempo que lo asumimos como realidad eficaz de comunicación. La corporeidad es realidad y referencia constitutivas de la comunicación. A través de la corporeidad se perfila nuestra imagen propia, social e íntima, así a partir de ella los otros comprenden y se relacionan; conlleva tanto una revelación siempre equívoca pero inobjetable de nuestra intimidad como la revelación de nuestra disponibilidad como Moreno señala que la corporeidad es un modo de la existencia humana y por ello el cuerpo toma parte en forma inmediata de la individualidad y particularidad de la persona.  Así el cuerpo simbólico considera el uso del cuerpo como metáfora/símbolo capaz de organizar el mundo a nuestro alrededor, por ende: “el cuerpo es un símbolo, creador de símbolos y soporte de múltiples procesos simbólicos de la cultura y de la sociedad en donde nos hallamos inmersos, pensar y entender el cuerpo nos aproxima a la comprensión del mundo que nos circunda, a la realidad simbólica que junto con la carnalidad forma parte de nuestro ser, dándole sentido a la materia.” (Moreno, 2010:153)

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