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Politeísmo, fenómeno contaminante

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El ciudadano Kane

Se dice que el ocio es el padre de todos los vicios. Entonces, puede decirse con toda propiedad que, el politeísmo es el padre de todos los contaminantes existentes en toda celebración tradicional de pueblos y barrios costumbristas.

San Mateo Oxtotitlán, al igual que muchas comunidades, cada año festeja a su patrono el 21 de septiembre, con aprobación y apoyo de clero y autoridades locales.

Estos mayordomos hacen su carrera política desde la iglesia, para después; en escalafón automático, ser delegados ejidales o del agua y municipales. Para después, si gozan de simpatía más arriba, colocarse como regidores en la cabecera.

Los festejos, son costosos en gastos y molestias para la población que tiene que soportar obstrucción de circulación y entrada a sus domicilios; la contaminación auditiva por la quema de cohetones día y noche durante los ocho o diez días que dura el evento, así como la basura de los mismos.

Desfiles de mayordomos locales y visitantes diariamente, bailando al son de su banda grupera exhibiendo los castillos que se quemarán diariamente, mientras las señoras felices van llenándoles los vasos de aguardiente.

Los juegos mecánicos alrededor de la iglesia entorpeciendo el tránsito vehicular y personal; caravanas de camiones con peregrinos michoacanos, utilizando calles para sus necesidades fisiológicas (porque las autoridades no contratan baños portátiles) mientras la fetidez y fauna dañina deambulan entre puestos de pan, buñuelos, hot cakes, algodones de azúcar y antojitos mexicanos y las montañas de basura creciendo irremediablemente, con botellas de bebida, olotes, cartuchos de castillos y las peligrosas varas de los cohetes que caen del cielo quemando transformadores.

Los habitantes católicos, felices e indiferentes, gastando lo que no tienen dando de comer y beber a toda la gente, jóvenes y viejos, emborrachándose por todos lados, si no el santito se enoja con ellos y les mande rayos desde el cielo.

Durante este festejo, se padece ruido excesivo, insalubridad, falta de vigilancia y toda la contaminación que afectan nuestros cinco sentidos; mientras los delegados rentan espacios y el clero recibe las limosnas de los feligreses.

Con tanto derroche, culto de vicios y la contaminación que dejan estas fiestas paganas, entiendo más a Dios cuando decidió purificar, a través del fuego, a Sodoma y Gomorra.

 

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