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Los héroes de la lucha en contra el Corona-virus

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Alejandro Torres

A decir de los que saben del tema del Corona-virus y la pandemia que está provocando y sus fatales consecuencias, éste entro en su fase de mayor peligrosidad en nuestro país. Como ya nos tiene acostumbrados la vespertina, ellos tienen otros datos, incluso muy por debajo de los que autoridades municipales y gobernadores tienen respecto de sus demarcaciones. Diferentes, además, son las proyecciones que con base al cálculo matemático y modelos probabilísticos han realizado académicos e investigadores de reconocida capacidad.

Contrasta la información y el manejo de esta delicada situación con la que se enfrentan nuestras autoridades, particularmente la federal que encabeza el Lic. Andrés Manuel López Obrador (AMLO) respecto de otras naciones gobiernos estatales e, incluso, municipales.

Con respecto del manejo de la información, la que verdaderamente interesa, los números de contagios, confirmados y fallecidos difieren de lo que sucede en los hospitales, así lo han constatado el gobernador de Baja California, el morenista Jaime Bonilla; Silvano Aureoles de Michoacán; o los alcaldes de Ixtapaluca y Chimalhuacán, Maricela Serrano y Jesús Tolentino, respectivamente. No hay poder humano que se corrija la información, esos son sus datos y punto. Y si alguien se manifiesta viene la satanización de los rijosos con mordaces epítetos del florido repertorio presidencial. Las mismas Redes Sociales son descalificadas, como afirmara una senadora, ex correligionaria de AMLO: “En campaña, benditas redes sociales; en el poder malditas redes sociales”, El Botón de Oro de Youtube ya no es para presumir.

La información es importante porque son la base para la toma de decisiones, de su certeza dependen las medidas que habrán de tomarse para atender la crisis, el problema o, en este caso, la pandemia derivada del Covid-19. Cuando la información es cierta podríamos afirmar que ya recorrimos la mitad del camino para salir del problema en cuestión. La otra mitad ahora dependen de las decisiones gubernamentales y la voluntad ciudadana para que, juntos, se llegue a un destino menos fatal. La primera mitad ya la recorrimos mal.

Respecto del manejo de la pandemia. Desde el inicio de los primeros brotes Covid-19 en China la reacción gubernamental federal fue de menosprecio, de chacoteo, que fueron desde las estampitas hasta las recetas de platillos tradicionales en el Estado de Puebla, dichos por sus correspondientes mandatarios, que conste que un escritor impuesto en la casa editorial mexicana más importante, autor de mamotretos que trivializan el quehacer de revolucionarios de México y otras latitudes afirma que “Venimos de un pasado gobierno en donde todos eran unos analfabetas funcionales”, lo que vemos día a día es otra realidad.

Hasta aquí la seriedad y el profesionalismo para enfrentar al Corono-virus. ¿Y la infraestructura del sector salud? Para empezar el presupuesto que se destina al sector salud con respecto al Producto Interno Bruto (PIB), dicho con todo respeto a la nueva terminología de la “Economía Moral” y su “Crecimiento Espiritual” (¡Sic!), somos el país que bajó su presupuesto de 5.5% en 2017 al 2.68% en 2020 con las reformas impuestas por el gobierno de la Cuarta Transformación (4T), que, además, dieron por cancelado el Seguro Popular para imponer el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) que no figura en la lucha en contra de la pandemia, solo existe en el papel. Los hospitales han sido habilitados para atender a los contagiados y lo que más se hizo al respecto fue la instalación de carpas con camas a la intemperie, algunas veces, con poco equipamiento y medicamentos y en algunos casos sin ninguno de ellos. No tenemos para construir un hospital para mil camas en 10 días, eso solo lo tienen los chinos, esos “comunistas” o los rusos.

Y en esta ingratitud emergen como verdaderos héroes el personal de los centros hospitalarios abandonados a su suerte. A pecho abierto enfrentan el mortal virus a riesgo de su vida misma y la seguridad de sus familias.

Aquí llegamos a dos municipios que en los tiempos de gobiernos liberales, como afirma AMLO, se construyeron hospitales que hoy dan atención a los enfermos por el Corona-virus, Ixtapaluca y Chimalhuacán, que a pesar de las protestas presenciales de sus respectivos cabildos ante el gobierno mexiquense o a través de las “benditas redes sociales”, encuentran oídos sordos tanto de AMLO como del priista Alfredo del Mazo, ambos han sido requeridos para que se surta de medicamentos y equipo de protección para el personal de salud, también les han reclamado apoyo alimentario y la respuesta del presidente de la República es “nosotros no damos despensas”, así tajante. Las humildes despensas que se distribuyen en ambos municipios son resultado de la buena administración de sus recursos, pero son insuficientes, ya ni que decir de la disminución de sus presupuestos o la falta de ministración de los mismos. Los mandatarios federal y mexiquense sólo se reducen al sobado y necesario “quédate en casa”. ¿Qué va a comer la gente, sus gobernados?

Esta es nuestra realidad, no podemos, no debemos soslayarla. Cierto es que la solidaridad nuevamente se ha hecho presente en la pandemia del Corona-virus, no podemos seguir viviendo a expensas de esta natural generosidad mexicana. La protesta ciudadana debe continuar, en las redes sociales por el momento, aunque encuentre oídos sordos. La sociedad debe saber que un México más justo y más equitativo es posible, y para eso se requieren muchos corazones, muchos cerebros sin par, infinidad de brazos dispuestos. Mientras llega el tiempo victorioso sigamos exigiendo un programa alimentario para los que menos tienen, justicia presupuestal para los municipios que en medio de la pandemia se han puesto al frente de sus gobernados, como Chimalhuacán e Ixtapaluca. Sigamos exigiendo equipamiento, medicamentos, equipo de protección para todo el personal médico que en esta desigual lucha han resultado los verdaderos héroes. (Imagen tomada de la Internet)